Conversatorio, mapeo comunitario y taller de riesgo aluvionar en macrocampamento en Antofagasta

Conversatorio, mapeo comunitario y taller de riesgo aluvionar en macrocampamento en Antofagasta

Un grupo de investigadores de CIGIDEN y Techo-Chile, realizaron una serie de actividades en terreno en el macrocampamento Balmaceda, para la co-construcción de un modelo de gestión del riesgo de desastres local. Junto a pobladoras y dirigentas de las tomas, realizaron un recorrido por el lugar junto a geólogos, geógrafos, antropólogos y comunicadores.

Hace algunos meses, en un conversatorio ciudadano realizado en el contexto del Festival Puerto Ideas de Antofagasta, un estudiante de doctorado de antropología de la Universidad de Stanford, Pablo Seward, instó a los investigadores de CIGIDEN, a realizar la misma actividad sobre riesgo aluvionar, pero en los propios territorios y protagonizada por las pobladoras que dirigen los campamentos en Antofagasta, y habitan territorios en «riesgo».

Ese fue el inicio de lo que el investigador CIGIDEN y académico de la UMASS, Gonzalo Bacigalupe define como, “un recorrido en el corazón profundo de la gestión del riesgo de desastres en un campamento”. Las actividades comenzaron con un conversatorio en la sede Unión Progreso del macrocampamento Balmaceda, uno de los 50 asentamientos informales que se instalaron en las laderas de quebradas y cerros de la cuidad de Antofagasta, después del desplome del precio del cobre en 2015.

El conversatorio tuvo como protagonistas a dos dirigenta: Blanca Camuendo y Elizabeth Andrade, quienes intercambiaron ideas con el investigador CIGIDEN y académico de Sociología UC, Manuel Tironi, la diputada por Antofagasta Catalina Pérez, con la coordinadora de Investigaciones Territoriales de Techo-Chile, Florencia Vergara, y Gonzalo Bacigalupe, que fue el facilitador de la instancia. Florencia fue la encargada de presentar el policy papar desarrollado por CIGIDEN y CIS de Techo, “Modelo de gestión del riesgo de desastres en campamentos”, desarrollado como una guía para la hoy inexistente política pública de gestión riesgo en estos territorios.

Conocimiento y mitigación

Varios conceptos fueron puestos sobre la mesa. Que es posible una co-construcción de un modelo de gestión del riesgo para campamentos, que es vital utilizar la orgánica interna de estos territorio para entablar mesas de trabajo con organismos encargados del riesgo, y “que la mitigación de los riesgos es siempre posible cuando los pobladores se organizan”, aseguró Blanca, mientras que Elizabeth arremete “conocer y entender los riesgos de desastres en campamentos es un derecho”.

La diputada Pérez, por su parte es enfática en denunciar el uso político del riesgo, no asociado necesariamente a la protección de las personas. Mientras que Manuel Tironi habla sobre cómo el Estado y los organismos científicos deben venir al territorio para aprender sobre la organización interna y del conocimiento que aquí se ha generado. “Hablamos de una larga historia de organización popular -liderada con frecuencia por mujeres–, que la transforman en una fuerza poderosa y más integrada”, afirma el sociólogo.

¿Cómo se dice desastre en quechua?, le pregunta el Gonzalo Bacigalupe a Blanca Camuendo, ella es ecuatoriana, y proviene de una comunidad indígena, como más del 90% de las pobladoras de este campamento. “Alpa mamá yakichin’, la madre tierra nos trae una tristeza. Tras ese diálogo un grupo de 30 pobladores, de los cuales solo dos son hombres, comienza el mapeo comunitario. Este incluye un taller con mapas impresos donde cada grupo identifica zonas de riesgo, una caminata por el campamento junto a la geóloga de la UCN e investigadora CIGIDEN, Francisca Roldan, quién les entrega algunas herramientas para entender por qué y cuando ocurren los aluviones y cuándo constituyen un riesgo.

Mapeo comunitario

El recorrido por el campamento incluyen quebradas, puntos de encuentros, dunas y una visión panorámica del campamento, desde las más altas cumbres de Antofagasta, que están habitadas por familias migrantes. Lo que no les impide organizarse y hacerse cargo de su entorno y de los problemas con la basura. “En las noches escuchamos y vemos camiones de empresas que vienen a tirar escombros a nuestro campamentos”, dice una pobladora, quién evidencia su preocupación por el tema de aluviones.

Blanca, en tanto, comenta que en el campamento, “queremos tener mucho más herramientas, como el saber de los expertos, el conocimiento y las capacidades, que nos permitan conocer cuáles son los riesgos mitigables, y cómo podemos convivir con ellos, porque podemos lograr grandes cosas previniendo”, asegura. Para Pablo Seward, parte de la riqueza que hizo CIGIDEN acá, fue abrir la conversación de riesgo. “Generalmente ésta es muy dogmática, donde no existe mucho espacio para el debate público y democrático, y lo que se hizo acá, es pensar críticamente y abiertamente sobre el riesgo, que me parece muy necesario y valioso”, plantea.

Finalmente, Gonzalo Bacigalupe comenta que es tarea de todos, pero en especial de los organismos públicos y aquellos que concentramos esfuerzos en construir resiliencia frente a los desastres, el conectar a todos los habitantes al alero de políticas públicas. “ Debemos asegurar el derecho a vivir en lugares seguros, amables, conectados a la vida ciudadana, y sobretodo, para evitar desastres y catástrofes socionaturales”, concluye.

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