2019
Medio Natural, Cambio Climático, Ingeniería Oceánica, Gestión Costera
Los océanos desempeñan una función primordial para la vida en la Tierra. Los ecosistemas marinos son los más extensos del planeta, ellos ocupan el 72% de su superficie y son esenciales para la sobrevivencia de la raza humana. Nuestra dependencia de los océanos es innegable. Lo que ocurre en ellos tiene efectos en la tierra y viceversa, aun cuando estemos distantes del litoral, la climatología que ahí reine será el resultado del comportamiento del océano. Para quienes viven próximos a las zonas costeras, la dependencia es aún mayor. A nivel mundial, aproximadamente, 680 millones de personas habitan en los sectores costeros continentales, en tanto que pequeños Estados insulares son el hogar de 65 millones de habitantes. Estas grandes comunidades no tienen otra alternativa que convivir con el océano y sus ecosistemas marinos asociados. Podríamos concluir en el innegable vínculo que existe entre los océanos y la sociedad. La realidad en Chile nos da cuenta de que casi un millón de personas vive bajo la cota de 10 metros sobre el nivel del mar; un cuarto de su población está distribuida en 100 comunas costeras y dos insulares; donde 467 caletas de pescadores, oficialmente registradas, dan sustento a 92000 trabajadores vinculados a la pesca artesanal. Se suma a lo anterior aproximadamente 3400 pisciculturas y concesiones acuícolas que constituyen importantes fuentes de trabajo a las que se suman medio millón de personas que desarrollan actividades relacionadas, entre ellos, comerciantes, intermediarios y exportadores, destacando que el 95% del intercambio comercial del país se desarrolla a través de los océanos. La tierra y el océano, desde una perspectiva geográfica, limitan en lo que denominamos «borde costero» o sencillamente la «línea de costa». Ahora bien, la franja del litoral da origen a la «zona costera» que teniendo una anchura variable, constituye el área de ocurrencia de la natural interacción entre estos dos cuerpos. La zona costera es un recurso de enorme importancia toda vez que las actividades que en ella se realizan son diversas, complementarias o excluyentes, que podrían ameritar una zonificación y definitivamente una administración que preserve el medio y la sustentabilidad de las actividades humanas que en ella se desarrollan. En este contexto, son las costas de Chile, con sus singulares características geográficas, el objeto de estudio de este libro, que con una mirada académica nos describe su geomorfología, procesos y fenómenos medioambientales; infraestructura litoral y de protección de las obras marítimas; recursos minerales y energéticos; asimismo, su ordenamiento jurídico y de gestión costera; materia, esta última, en la cual la Armada es actor fundamental en su rol de Autoridad Marítima para otorgar seguridad a la navegación, proteger la vida humana en el mar, preservar EDITORIAL EDITORIAL Página X el medio ambiente acuático, los recursos naturales marinos y fiscalizar las actividades que se desarrollan en las aguas de jurisdicción nacional, y a su vez también como organismo oficial y técnico del Estado en disciplinas como la Hidrografía y Oceanografía, a través de su Servicio Hidrográfico y Oceanográfico. Mención aparte merece el desarrollo de la temática sobre cambio climático. La evidencia científica sobre su impacto en los ecosistemas marinos revela la vulnerabilidad a la que se exponen los habitantes y el entorno de los territorios costeros. Una gran cantidad de infraestructura y edificaciones emplazadas en las áreas litorales bajas fueron diseñadas sin considerar el cambio climático y se ven enfrentadas a nuevas condiciones e incrementos de eventos extremos, como las marejadas, las cuales generan procesos de erosión, olas que pasan por sobre sus defensas e inundaciones de terrenos cada vez más frecuentes en zonas litorales bajas. Ciertamente, a ello no ha estado ajeno la zona costera del centro del país, donde se emplazan algunas de las principales ciudades. Este libro es un aporte integral y multidisciplinario para el conocimiento de la costa de Chile, cuyos procesos asociados al cambio climático es necesario comprender en profundidad para poder apoyar las medidas para un desarrollo sostenible e integral en beneficio del medio ambiente marino de Chile y sin lugar a dudas, del planeta.








