¿Qué tan preparada está la costa de Chile para enfrentar la crisis climática? Patricio Winckler, investigador de CIGIDEN R+ y académico de la Universidad de Valparaíso, ha publicado dos capítulos donde analiza las tendencias históricas y las proyecciones que transformarán nuestro océano y territorio.
La costa de Chile, con sus más de 4.000 kilómetros de extensión y marcados gradientes latitudinales, se encuentra en un proceso de transformación profunda. Patricio Winckler, investigador de CIGIDEN R+ y académico de la Universidad de Valparaíso, ha publicado dos capítulos fundamentales en el libro Sustentabilidad y Cambio Climático en Zonas Litorales de Chile y Ecosistemas Adyacentes de Ediciones CUECH-RISUE. En este trabajo, Winckler no solo sistematiza las tendencias históricas del océano, sino que traza una hoja de ruta para la adaptación de nuestras ciudades e infraestructuras.
De la teoría a la amenaza real
El primer capítulo, titulado «Cambio climático en Chile. Definiciones y conceptos claves» establece la base conceptual necesaria para abordar la crisis climática en el litoral chileno, diferenciando rigurosamente entre la meteorología, que analiza fenómenos a corto plazo, y la climatología, enfocada en patrones estadísticos de al menos 30 años. Patricio Winckler explica que el cambio climático antropogénico se distingue de la variabilidad natural (como los ciclos de El Niño) por ser una alteración persistente en los promedios del clima provocada por la actividad humana desde la Revolución Industrial. Esta distinción es vital para la gestión del riesgo, ya que permite identificar tendencias de largo aliento, como el aumento del nivel del mar por expansión térmica y deshielo, que interactúan con la dinámica oceánica y tectónica del país.
Desde el enfoque de CIGIDEN R+, el autor subraya la urgencia de caracterizar los sistemas expuestos, revelando que casi un millón de personas en Chile viven bajo la cota de los 10 metros sobre el nivel del mar, una zona de alta vulnerabilidad donde se concentran caletas, humedales e infraestructura crítica. El capítulo propone un modelo de planificación basado en «cadenas de impacto» y métodos de evaluación que permitan a los tomadores de decisiones anticipar desastres. Como destaca el investigador, el éxito de la resiliencia costera depende de que científicos y autoridades compartan un lenguaje común que logre «traducir la complejidad de la ciencia en información clara, relevante y accionable» para fortalecer la toma de decisiones informada.
Tendencias oceanográficas: Un mar más dinámico y agresivo
El segundo capítulo profundiza en las tendencias y proyecciones de variables oceanográficas críticas para la gestión del litoral chileno. Patricio Winckler detalla cómo el cambio climático está alterando elementos como la temperatura del mar, el viento y, fundamentalmente, el oleaje, el cual ha mostrado un aumento en su altura y frecuencia de marejadas desde la década de los 80. El autor advierte que estos cambios, sumados al aumento del nivel del mar, exigen una revisión urgente de cómo entendemos la amenaza en la costa, señalando que «los fenómenos más relevantes son el aumento sostenido del nivel medio del mar y el cambio en el régimen de marejadas, que en conjunto pueden generar daños en la infraestructura costera, erosión e inundación de sectores bajos». No obstante, el estudio revela un dato clave para la logística: el giro del oleaje hacia el sur podría atenuar el impacto en la operatividad de algunos puertos de la zona central.
Hacia el futuro, el capítulo presenta proyecciones que anticipan una transformación radical de la costa para fines de siglo bajo escenarios de altas emisiones, incluyendo un aumento del nivel del mar cercano a los 0,6 metros y cambios en la dirección de las olas. Ante esta realidad, Winckler hace un llamado a modernizar la ingeniería nacional, ya que actualmente se diseña infraestructura basándose en estadísticas del pasado sin considerar estas proyecciones. Al respecto, el investigador destaca la necesidad de un cambio de paradigma: «En la actualidad, la infraestructura costera se diseña sin incluir los potenciales efectos que el cambio climático tendría… aspiramos a introducir un cambio en la práctica nacional».
Para revertir esto, el investigador lidera el proyecto FONDEF Olas del Futuro, que busca que instituciones como la Dirección de Obras Portuarias incorporen proyecciones climáticas en sus diseños para evitar que la nueva infraestructura quede inutilizada antes de cumplir su vida útil.
Planificación y lenguaje común
La investigación concluye que la resiliencia no solo depende de diques o muros, sino de la capacidad de los tomadores de decisiones para comprender la ciencia. «Es fundamental que alcaldes, planificadores urbanos y científicos compartan un lenguaje común. Sin una comprensión compartida, el conocimiento científico corre el riesgo de no traducirse en acciones concretas», sentencia el experto.
Para CIGIDEN R+, este trabajo académico es una herramienta de gestión territorial. Al integrar procesos climáticos y tectónicos, como los levantamientos o hundimientos de terreno tras grandes sismos, Chile puede aspirar a una planificación urbana que realmente proteja a las comunidades para que las amenazas naturales no se conviertan en desastres.
Capítulos del Libro Sustentabilidad y Cambio climático en Zonas Litorales de Chile y Ecosistemas Adyacentes, editado por Fuenzalida R., Zuleta-Ramos C. & Aldea C., Ediciones CUECH-RISUE, disponibles para descarga en link asociado a las imágenes.