8M: La visibilización de la mujer en la ciencia

8M: La visibilización de la mujer en la ciencia

En la conmemoración del Día de la Mujer, que recuerda a las más de 100 trabajadoras textiles ­–inmigrantes en su mayoría– que murieron en el incendio de la fábrica de Triangle Shirtwaist de Nueva York, el 25 de marzo de 1911, un grupo de investigadoras y profesionales de CIGIDEN, realizan una reflexión en torno a la presencia de la mujer en la ciencia.

El rol de la mujer en la sociedad y en la vida pública en general aún permanece invisibilizado, a pesar de que en el último tiempo estamos ocupando espacios en la política, la ciencia y otros lugares laborales comúnmente copados por hombres. “Pero la participación femenina en estos espacios es minoritaria, ya que la mayor cantidad de mujeres realiza trabajos de servicio en condiciones laborales precarias o sin remuneración”, dice la antropóloga y coordinadora de línea en CIGIDEN, Leila Juzam.

 Por lo tanto, indica la investigadora, la lucha por la que se conmemora el 8 de marzo aún está vigente: “recordemos a las más de 100 trabajadoras textiles ­–inmigrantes en su mayoría– que murieron en el incendio de la fábrica de Triangle Shirtwaist de Nueva York, el 25 de marzo de 1911, como consecuencia de las precarias condiciones laborales”. En efecto, actualmente, aún hay millones de mujeres en el mundo que no tienen autonomía económica, porque no se han creado las posibilidades ni espacios para que salgan de la esfera doméstica, teniendo Chile una de las tasas más bajas de participación laboral femenina en Latinoamérica.

“Para que la mujer pueda insertarse en el mundo laboral, hay que avanzar hacia la corresponsabilidad en la crianza y en el quehacer doméstico entre madres y padres. Así también, es fundamental el reconocimiento del valor económico de estos trabajos no remunerados, que tradicionalmente han sido vinculados a la entrega amorosa y afectiva, sin considerar las implicancias económicas que estas labores tienen- de hecho, un estudio reciente concluyó que el aporte al PIB es del 22%”, explica la antropóloga.

Un necesario cambio cultural

 Para esto se necesita un cambio cultural, pero también desde la política pública, que permita que hombres y mujeres puedan conciliar la vida laboral y familiar. Esto permitirá crear las condiciones para que las mujeres ocupemos espacios laborales sin sacrificar nuestro mundo familiar, o lo que es aún más grave, que eso signifique tener doble jornada de trabajo. La mayoría de las mujeres dedica más horas al trabajo doméstico y al cuidado de hijos o ancianos que los hombres, aún cuando tengan un trabajo fuera de casa, transformándose estas labores no remuneradas, en un doble turno laboral, el llamado double shift, ampliamente documentado.

 Ahora bien, complementa Paula Navarrete, académica de Ingeniería UC e investigadora CIGIDEN, es evidente que las mujeres hemos logrado abrirnos un espacio en la academia, y en la ciencia, específicamente en los últimos años. “Sin embargo, agrega, no es poco común encontrarnos en una sala de reuniones rodeadas exclusivamente por hombres o seminarios donde los ‘representantes’ del saber constituyen paneles exclusivamente de hombres. En ese momento, nos damos cuenta que si bien muchas mujeres lucharon para que nosotras tuviéramos este espacio hoy en la investigación científica, aún hay muchas profesionales capaces fuera de estas esferas laborales, y otras invisibilizadas entre sus pares”, dice la académica UC. “También, hay que considerar la brecha salarial como un hecho largamente estudiado y un problema que aqueja de igual forma a la ciencia”, agrega Leila Juzam.

 Trabajo versus familia

 Las exigencias laborales de la academia hacen muy difícil conciliar el trabajo y la familia, para muchas mujeres, advierte Leila Juzam. Este sistema laboral afecta a todas y todos, pero las mujeres nos hemos visto mayormente perjudicadas, ya que históricamente se nos ha atribuido la responsabilidad de los trabajos reproductivos y de cuidados, es decir, la administración del hogar, limpieza, alimentación de parejas e hijos, cuidado de niños, ancianos y personas con discapacidad, y otros. “Por esta razón, es muy común que en la esfera científica y académica muchas mujeres pospongamos nuestra vida familiar, ante las presiones y exigencias de productividad intelectual, que tienen un ritmo que no se condice con los de la crianza, por ejemplo”, asegura. 

 “Las mujeres estamos igualmente capacitadas para generar conocimiento y contenido en ciencia”, asegura Valentina Carraro, post doctorada de CIGIDEN. En el contexto actual, además de nuestro trabajo y experticia, la mujer aporta con miradas distintas a las problemáticas que aquejan a los centro de investigación. Por ejemplo, la temática de género ha estado prácticamente ausente. Aún cuando la literatura afirma que la variable de género no puede ser ignorada a la hora de hablar sobre resiliencia y gestión del riesgo de desastres, solo recientemente se han desarrollado iniciativas que han abordado el tema.

 Como en cualquier otra disciplina, en la ciencia siempre se pueden distinguir diferencias en cómo enfrentan las investigaciones mujeres y hombres. “Este carácter es evidente en las investigaciones abordadas por CIGIDEN, advierte Valentina, ya que estudian directamente cómo se relacionan las comunidades con el riesgo de desastres y qué tan vulnerables se encuentran a estos. Históricamente, los roles de género han definido las labores y responsabilidades que recaen en las mujeres, muy distintas de aquellas que recaen en los hombres”.

 Visibilización y mujer

 Para que no se repliquen las mismas lógicas de desigualdad en términos legales, sociales, estructurales, pero también al interior del mundo académico y de la ciencia, dice Sofía Valdivieso, antropóloga e investigadora de CIGIDEN, es fundamental que todas las voces sean parte de la construcción del conocimiento. A raíz de esto, es evidente la importancia de la presencia de las mujeres en la construcción de conocimiento de todo tipo, incluyendo el conocimiento científico, la construcción de soluciones para los desafíos que se enfrentan hoy a escala local o global.

 Una de nuestras responsabilidades, asegura la cientista social, es visibilizar que a pesar del aumento de la participación de mujeres en la ciencia a través de décadas, hay mucho camino por recorrer. Camino que tiene que ver con la igualdad de oportunidades en el acceso al conocimiento científico, carreras universitarias y espacios laborales, además de que nuestro trabajo tenga igual reconocimiento y valor que el de nuestros compañeros.

 

  •     Esta nota fue elaborada con parte de una declaración firmada por 22 investigadoras y profesionales que trabajan en CIGIDEN, en el contexto de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

 

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