¿Qué ocurre cuando la teoría de la gestión de riesgos se enfrenta a una emergencia climática sin precedentes? Esta problemática fue abordada por el alcalde Tomás Vodanovic y su equipo en el curso Desastres y Gestión de Riesgos.

El curso Desastres y Gestión de Riesgos, liderado por las investigadoras de CIGIDEN R+, Magdalena Gil y Katherine Campos, se ha consolidado como un espacio de transferencia de conocimiento con cada uno de los diversos invitados del ámbito público que asisten semanalmente. En una de sus sesiones más recientes, la cátedra recibió al alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, y a la Directora de Aseo, Ornato y Gestión Ambiental, Paloma Valenzuela, para analizar la respuesta comunal ante el frente meteorológico del 31 de enero de 2026. Esta instancia permitió que los estudiantes de la Escuela de Gobierno UC y el equipo municipal participaran de un ejercicio de aprendizaje conjunto, donde la teoría académica se puso a prueba frente a los desafíos de la gestión pública en tiempo real.
El impacto de lo imprevisto: Cuando la realidad desborda la teoría
La jornada profundizó en la anatomía de un evento extremo: 50 mm de lluvia en apenas 45 minutos. Para los estudiantes, fue la oportunidad de comprender de qué manera factores que no aparecen en los modelos teóricos, tales como un frente de mal tiempo en pleno verano, en fin de semana, con personal de vacaciones y rutas cortadas, alteran drásticamente cualquier planificación.
La conversación permitió analizar cómo una proyección inicial de 700 familias afectadas escaló rápidamente a más de 2.000 hogares, obligando a una activación del COGRID a las 3:00 AM. Este escenario sirvió para ilustrar que, en la práctica, la falta de infraestructura, como una red de colectores insuficiente o la situación del Canal Santa Marta, condiciona la capacidad de respuesta tanto o más que la estrategia diseñada en el papel.
Tecnología y datos para la toma de decisiones
Uno de los ejes centrales fue el intercambio sobre el uso de la tecnología como ventaja competitiva. El equipo de Maipú detalló cómo el uso del asistente virtual MAI, que les ofreció 2.739 reportes, y la plataforma SITMA, les permitieron mapear puntos críticos y optimizar el trabajo de 655 funcionarios en terreno. Sin embargo, lejos de ser un balance triunfalista, la sesión fue un espacio de reflexión sobre las fallas del sistema. Se discutió con transparencia la complejidad de aplicar instrumentos como la ficha FIBE, donde las trabas administrativas, la falta de dispositivos y las disparidades de criterio entre evaluadores revelan una brecha crítica entre la normativa diseñada y la urgencia que exige la emergencia en el territorio.
La realidad municipal frente a los marcos legales
El diálogo permitió a los futuros gestores públicos conocer los “puntos ciegos» de la legislación actual. El alcalde Vodanovic compartió los desafíos de una gobernanza donde a menudo se exigen nuevos estándares de respuesta sin un incremento en los presupuestos o en la flexibilidad para el gasto inmediato. Ejemplos directos, como la dificultad burocrática para financiar aspectos operativos básicos o la compleja coordinación de competencias entre el MOP y el SERVIU, permitieron a la clase entender por qué las soluciones definitivas a veces quedan atrapadas en nudos administrativos. Fue una lección sobre cómo la gestión pública debe navegar constantemente entre lo que la ley permite y lo que la comunidad necesita con urgencia.
El factor humano y el valor de la experiencia compartida
Finalmente, la sesión cerró con una reflexión sobre componentes que rara vez se cuantifican en la prensa o en la academia: la contención emocional y la presencia institucional. El alcalde destacó que estar en terreno no es solo un acto administrativo, sino una forma de entregar certezas y plazos que la técnica por sí sola no logra comunicar. Por su parte, la directora Paloma Valenzuela reforzó que la mayor enseñanza es la sistematización del trabajo preventivo derivado de experiencias previas, como los temporales de 2024. La sesión reafirmó que la gestión de desastres es un proceso de aprendizaje continuo donde la academia y el servicio público deben caminar de la mano.
















