¿Cuándo termina un proceso de respuesta y comienza un proceso de recuperación? Es una de las preguntas que responde el documento “El difuso límite entre respuesta y recuperación post-desastre: discusión y propuestas a partir del incendio de Quilpué” del Centro de Políticas Públicas UC, liderado por el investigador del Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (CIGIDEN) y académico de Antropología UC, Marcelo González.
En colaboración con los profesionales de CIGIDEN Katherine Campos y Felipe Elgueta junto a Freddy Yañez y Luisa Acosta de la Escuela de Construcción Civil UC, desarrollaron este informe que será publicado a través de la “Serie Temas de Agenda Pública”, con el fin de entregar recomendaciones para el desarrollo de políticas públicas enfocada en los procesos de recuperación y reconstrucción post desastres, desde una mirada no tan solo física sino que también social.
Para esto, tomaron como caso de estudio los mortales incendios del año 2024 en la Región de Valparaíso -los que dejaron 135 víctimas fatales, 8.188 hogares afectados —conformados por un total de 21.229 personas— y destruyeron 11.349,2 hectáreas- específicamente la comuna de Quilpué en la cual un total de 2.319 hogares y 8.118 personas se vieron afectadas por el incendio, concentradas en las 69,31 hectáreas de superficie urbana impactada.
Por el momento, el documento en físico aún no está disponible pero se están realizando reuniones con actores clave y tomadores de decisiones, para socializar las recomendaciones que entregan a través de este informe. El equipo estuvo el miércoles 18 de junio en una reunión con Camilo Grez, Jefe de la Unidad de Gestión de Riesgos y Emergencias del Ministerio de Interior.
Y el jueves 26 de junio se reunieron con Miguel Ortiz, Subdirector de Gestión de Emergencias y con Felipe Riquelme, Subdirector de Reducción de Riesgo de Desastres, ambos pertenecientes al Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED).
«Una de los horizontes explícitos del trabajo que hacemos en CIGIDEN es colaborar con distintos niveles del Estado para fortalecer nuestra preparación frente a la ocurrencia de desastres, y también incidir en el mejoramiento de los procesos de recuperación para que, cada vez más alineados con el espíritu del Marco de Sendai, fortalezcan la resiliencia de los territorios», recalcó el investigador Marcelo González.
Recomendaciones
A través de este análisis, buscan aportar al entendimiento de cómo el flujo de reconstrucción y recuperación no es lineal, debiendo tener un enfoque que contemple las opiniones de los afectados y de quienes volverán a vivir en una zona arrasada por el fuego. De hecho, el documento consigna que “existe una distinción entre la recuperación del hogar —que implica el retorno de los residentes, su estabilidad económica y social, y la reactivación de la vida doméstica— y la recuperación de la vivienda, entendida como reparación, reconstrucción o reemplazo de estructuras”.
Para esto, recomiendan 1) fortalecer la coordinación territorial mediante la redefinición del perfil de la Unidad de GRD a nivel comunal; 2) establecer mecanismos de participación vinculantes en todas las fases del ciclo del desastre; 3) avanzar hacia una política nacional integral de recuperación post desastre; y 4) diversificar las estrategias de reconstrucción habitacional incorporando las capacidades locales y las características del territorio.
“Un trabajo territorial permanente no es solo vital para la reconstrucción, sino también para la construcción de comunidades resilientes, plenamente conscientes de los aspectos que las hacen vulnerables al riesgo, pero con la confianza y las capacidades necesarias para hacerles frente”, concluye el estudio.
