Modelo de estudio permitirá evaluar los riesgos de las viviendas ante desastres naturales

Modelo de estudio permitirá evaluar los riesgos de las viviendas ante desastres naturales

De repetirse un sismo como el de 27/F en la Región Metropolitana y que genere el mismo movimiento del suelo, se esperaría que un 20% de las casas de albañilería (ladrillo) tenga agrietamiento y menos del 1% colapse, señaló Matías Hube, uno de los autores del estudio. Si la intensidad del sismo se duplica, la situación cambiaría. Pese a que es menos probable, en ese escenario un 15% de las construcciones mencionadas terminaría en el suelo.

Estos son algunos de los resultados del estudio sobre vulnerabilidad sísmica de las edificaciones residenciales, desarrollado por el Departamento de Ingeniería Estructural y Geotécnica de la Universidad Católica(UC).

La iniciativa permitió generar un modelo de exposición sísmica de estructuras residenciales, que ayuda a mejorar los cálculos de riesgo frente a futuros sismos y a gestionar las capacidades técnicas de construcción de las viviendas. “A pesar de una larga historia de investigación y desarrollo en la ingeniería sísmica, la evaluación de riesgos ante desastres naturales es un concepto relativamente nuevo en el país. De ahí la importancia que tiene este modelo”, destacó Matías Hube, académico UC que lidera el proyecto junto a Hernán Santa María, C. Álvarez y F. Rivera.

El modelo propuesto, que espera estar disponible en marzo próximo en globalquakemodel.org para todos los interesados en evaluar riesgos, nació del proyecto South America Risk Assessment (Evaluación de Riesgo para América del Sur), en colaboración con la fundación internacional Global Earthquake Model (Modelo Sísmico Global), y contó con el apoyo de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) y del Centro Nacional de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres Naturales (CIGIDEN).

Según la investigación, “el 99,5% de las estructuras residenciales del país son casas y el 0,5% edificios. De las 4 millones 260 mil de casas estimadas, un 53% son de albañilería, un 34% de madera, un 8% de hormigón armado, y el resto se distribuye en construcciones de adobe y otros materiales”.

“El modelo mostró además que el 82% de las estructuras residenciales se encuentran en zonas urbanas, en las cuales se concentra el 86% de las viviendas. Este mayor porcentaje se debe a los edificios que existen en estas áreas”, precisó Matías Hube.

 

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