21 recomendaciones para hablar con nuestros hijos e hijas en tiempos de virus

21 recomendaciones para hablar con nuestros hijos e hijas en tiempos de virus

Ser papá o mamá es difícil en este Chile contemporáneo, de crisis social y descontento del modelo económico. Sumemos ahora, que producto de una inesperada “amenaza” en formato viral, padres e hijos pasaran mucho más tiempo en casa, debido a la “distancia social” que necesitamos para contener el Covid-19. El psicólogo y salubrista Gonzalo Bacigalupe, quién además, es investigador de CIGIDEN y académico de la UMASS, Boston, entrega algunas reseñas.

Nos enfrentamos a una tarea compleja en la “distancia social” a nivel familiar, pero la crisis debe ser una oportunidad y no un elemento estresor. Por lo tanto, dice Gonzalo Bacigalupe, investigador de CIGIDEN y académico de la UMASS, Boston, en esta vertiginosa paso de noticias sobre el coronavirus, imaginen a los niños y adolescentes –ojalá menos expuestos a esas noticias y más disfrutando de este tiempo inesperado en familia–, y piensen ¿qué pasará por sus cabezas?

Aquí, 21 recomendaciones a tener cuenta en estos tiempos de crisis e incertidumbre.

  1. Ponte la mascarilla primero antes de ayudar al que no la alcanza. La incertidumbre genera temor, miedo y estrés. Para apoyar a los que cuidas, tienes que cuidarte tú primero. Como en un avión, la instrucción de ponerte la mascarilla primero antes de ayudar a los que no puedan hacerlo por sí mismo. Respira, date más tiempo para reconocer tus propias emociones y ánimo. Somos padres, no superhéroes.
  2. Después de ponerte tu mascarilla, apoya a otros adultos que están contigo(abuelos, pareja, tíos, etc.) en la tarea de cuidar la familia. Solo entonces empieza a preocuparte de los más chicos.
  3. Los niños y niñas conversan con sus padres cuando creen que tú los escuchas. Elimina distracciones y escucha cuando te hablen, aunque sea poco. También te conversarán cuando estás dispuesto a escuchar una nueva información. Es en esas conversaciones cuando aprenden cómo hacer sentido de una nueva experiencia. Apaga el teléfono.
  4. Escucha las preguntas primero antes de proveer información. La certeza hoy es necesaria.
  5. Para infantes y menores de 3 años, es muy difícil que entiendan la idea de un virus, pero si son muy sensibles al estado de ánimos de sus progenitores. Mantener la rutina y estar atento a vuestras propias emociones de pena, preocupación y desconcentración, es esencial. Trata de seguir la rutina que tenías, aunque sea súper difícil. Eso estabiliza al más pequeño.
  6. Los preescolares tienen una idea muy básica acerca de los gérmenes y el estar enfermo. Minimizar el acceso a información en línea o por la televisión que consumimos los adultos, es vital.A esta edad hay que jugar y leerles para así conocer cómo se sienten. Apaga la televisión y el computador. Explícales de modo breve por qué todos nos lavamos las manos con frecuencia y muy cuidadosamente. Transforma esa actividad en un juego. Abrázalos, regalonéalos más que lo acostumbrado.
  7. Las y los escolares tendrán muchas preguntas. Dale explicaciones breves y con evidencia.Transforma las preguntas en una especie de trabajo de investigación. Asegúralos, pero no les mientas diciendo que todo pasara rápido o que es algo sin importancia. Déjales saber que tu estarás ahí para protegerlos. Mira en conjunto las noticias y el internet, conversa acerca de lo que ven y escuchan.
  8. La adolescencia, presenta varios desafíos, uno de ellos es que sean «socios» de los padres en la distancia social. Realiza actividades en conjunto, pero recuerda que tendrán mucho acceso a información. Es el momento de retornar a actividades simples juntos, juegos de naipes o si te animas, aprende acerca de los juegos virtuales y de video. Recuerda que estas interacciones digitales son acerca de conectarse con otros. Es el momento de aprender de qué se trata.
  9. A toda edad, reconoce y valida sus emociones.No los deje solos con su preocupación. Tener un poco de temor activa la capacidad de responder.
  10. Seguro tienes experiencia con otras emergencias. Somos un país de desastres. Conversen sobre qué funcionó esa vez. Hay que reconocer que esta no es la primera y no será la última vez en que las cosas cambien tan rápido o que no sepamos qué va a pasar. Chile ya enfrentó una crisis social en octubre.
  11. Construir un horario para la familia.Horas para levantarse, para tomar desayuno, o cuando estar solos, más las actividades conjuntas.
  12. Incluir en el horario un par de reuniones familiares para conversar acerca de lo que está pasando y hacer ajustes al horario. Rotar la facilitación de la reunión, deja que los niños también lo hagan. Evaluar toda la rutina de la semana (comidas, cosas que hacer, problemas a resolver).
  13. Planifica varios momentos en el día en que cada uno tiene derecho a alegar o decir algo que lo tiene molesto o le produjo sentimiento de rabia.

  14. Juntarse una vez al día y decidir si van a gritar una grosería juntos o simplemente pegarse un grito. Quizás salir al balcón o patio y gritar algo juntos, ayude.

  15. Programar momentos en el día en que los más chicos estén a cargo de todo.
  16. Bajar las expectativas.El teletrabajo o el avance escolar puede que no sea tan productivo con la familia alrededor.
  17. Una de las cosas difícil es agradecer al otro u otra por algo que hicieron en el día. No pretendan que los adolescentes les agradezcan. Pero establezcan primero la práctica desde Uds. como adultos.
  18. Duerman.Si, deben tener una noche reparadora para enfrentar la rutina en “cuarentena” familiar.
  19. Si nadie les pidió perdón, no es mala idea perdonarse.Los errores ofrecen oportunidades de aprendizaje.
  20. Al igual que en un largo viaje, nos preguntaran muchas veces cuándo terminará. El virus nos presenta la tremenda oportunidad de reconocer que no tenemos las respuestas a todo, y que este viaje que emprende Chile cambiará mañana o las próximas semanas. Pero tenemos una certeza: estaremos en casa todos juntos.
  21. Seamos creativos, imitemos a los italianos y españoles en sus actividades en los balcones aplaudiendo, cantando, hacernos sentir parte de una comunidad.

    *Nota realizada en base a columna de opinión de Gonzalo Bacigalupe publicada en Qué Pasa, de La Tercera.

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