El martes 22 de julio se celebró el Seminario «Educar para Prevenir: Experiencias y Estrategias en Educación para la Gestión del Riesgo de Desastres» organizado por la Unidad de Educación y Vinculación de CIGIDEN.
Por Gabriela Cortés Villarroel, periodista de la Unidad de vinculación, educación y divulgación de CIGIDEN (gabriela.cortes@cigiden.cl)
Con panelistas de distintas áreas, la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) fue abordada como un pilar fundamental dentro de la educación formal, y no formal, para fomentar comunidades más resilientes.
Para ahondar en el currículum escolar -estructura de saberes que guían una sociedad- y el contenido sobre GRD, la investigadora de CIGIDEN y académica de la Facultad de Educación UC, Dra. Valeria Cabello, junto al profesor de pedagogía media en física en formación Oscar Bugueño presentaron los resultados de una profunda investigación en el que analizaron qué contenidos sobre Desastres Socionaturales se imparten en los distintos niveles educativos que existen en Chile -Desde la educación parvularia hasta el término de la enseñanza media-.
Para esto, identificaron las oportunidades que existen dentro de las aulas, para transmitir conocimientos sobre cómo prevenir desastres. Desde la comprensión del entorno natural hasta el comportamiento de la Tierra, son algunos de los saberes que se transmiten en la educación formal.
“Existen espacios para trabajar la GRD a través de las Oportunidades de Aprendizaje que se dan a partir de los Objetivos de Aprendizajes Esperados, sin embargo, el curriculum está mucho más centrado en los contenidos científicos, históricos o sociales que en la parte del modelo de prevención o generar respuestas posibles ante un desastre”, recalcó Cabello.
Educación no formal
En cambio, en la educación no formal, como la Escuela Comunitaria Ambiental de la Costa (www.ecac.cl), se promociona un modelo educativo comunitario transdisciplinario para la resiliencia territorial, que promueve la gestión integrada de la costa considerando el escenario de cambio climático.
Presentada por la investigadora de CIGIDEN y académica de la Facultad de Imagen y Comunicación U. de Chile, la Dra. Karla Palma, quien fue parte de la fundación de la ECAC, da cuenta de cómo se fueron desarrollando los objetivos de aprendizaje junto a las y los participantes voluntarios de la escuela.
“Se empieza abrir un espacio de conversación para resolver preguntas”, explicó Palma agregando que “frente a la falta de acceso a información y a la necesidad de un conocimiento relevante sobre la costa, desde CIGIDEN tomamos la iniciativa de empezar a pensar cómo nosotros podríamos ayudar a contribuir dentro de este espacio”. Hoy este proyecto ya tiene cinco años de funcionamiento, gracias a la conjunción entre la comunidad y el Centro.

Narrativas educativas y experiencias lúdicas
Para complementar el aprendizaje, desde CIGIDEN se han creado diversos proyectos y herramientas para profundizar en la comprensión de la Gestión del Riesgo de Desastres. Simón Inzunza, geógrafo de CIGIDEN, presentó la serie animada “Kay-Kay: Conociendo el riesgo de tsunamis”, proyecto dirigido a niñas y niños que busca generar conciencia acerca del riesgo de tsunami y estrategias de preparación al cual se le sumó el juego de mesa que lleva el mismo nombre. Ambos proyectos son presentados en ferias científicas y colegios.

Otro de los proyectos liderado por el mismo profesional, es “Exploradores del riesgo”, un manual para guiar la identificación de amenazas de origen natural en establecimientos educativos, el cual fue apoyado por PAR Explora RM Sur Oriente, que fue desarrollado luego de haber realizado talleres junto a estudiantes del Centro Educacional Eduardo de la Barra de Peñalolén.

Educación según el lugar que se habite
Y para concluir el seminario, Policarpo González, profesor de la Escuela Rural Carmen Romero Aguirre de Lo Abarca, actor y monitor de la Escuela Comunitaria Ambiental de la Costa de Cartagena, compartió su experiencia en torno a la educación para la GRD desde el aula.
“La educación debe ser contextualizada y no tan estandarizada, debemos tener ciertos patrones que se repitan pero que se centren en el lugar que habitamos, para poder conocer lo que dice la comunidad», detalló González, refiriéndose a la importancia del Buen Vivir con la tierra y cómo, a través de la educación, se puede comprender el entorno, incluyendo las amenazas naturales con las que se conviven.
La educación para la Gestión del Riesgo de Desastres no solo entrega conocimientos técnicos, sino que promueve una ciudadanía consciente del entorno que habita. Este seminario demostró que es posible integrar ciencia, pedagogía y territorio para construir comunidades más resilientes desde la sala de clases. Formales e informales.
Revive el seminario en este link.













