A raíz del terremoto en Afganistán, el profesional de CIGIDEN e ingeniero estructural experto en redes de salud, Juan Pablo Muñoz, analiza por qué los hospitales pueden fallar durante un desastre en un país en el que las estructuras no cuentan con tecnología sismorresistente.
Por Gabriela Cortés Villarroel, periodista de la Unidad de vinculación, educación y divulgación de CIGIDEN (gabriela.cortes@cigiden.cl)
El terremoto de magnitud 6 Mw que afectó a Afganistán este 31 de agosto se produjo en una falla inversa en las montañas Hindu Kush, cerca de la ciudad de Jalalabad, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos -USGS-. Este sismo se produjo a poca profundidad, entre las placas India y la placa Eurasia.
En esta zona -al este de Afganistán y el oeste de Pakistán- los terremotos son comunes, debido a las interacciones entre estas placas tectónicas India-Eurasia. Según consigna el sitio web de la USGS, “Dados los estilos de construcción predominantes en la región, todos estos terremotos pueden producir daños importantes”.
Hasta el momento, se estima que hay casi 1.000 fallecidos y más de 3.000 heridos. Una de las mayores preocupaciones, según medios internacionales, es la cantidad de personas que llegan a los hospitales para atenderse, ya que por la cantidad de heridos, el sistema está en colapso. Esto pone en palestra la importancia de una buena infraestructura y plataformas que ayuden a la resiliencia, como Simulation Platform for Network Resilience: SimPlaNer que modela la red de salud en Chile.
Para analizar esta situación, el ingeniero estructural de CIGIDEN y parte del equipo del proyecto SimPlaNer, Juan Pablo Muñoz, indicó que este terremoto “provocó graves daños debido a la alta vulnerabilidad de las construcciones, que en su mayoría son de adobe o roca. La combinación de una fuerte amenaza sísmica con edificaciones pesadas pero vulnerables resultó en numerosos derrumbes y una gran cantidad de heridos con lesiones traumáticas”.
Esto ha generado una sobrecarga en los hospitales, que se ven colapsados por la afluencia masiva de pacientes graves. La situación se complica por los daños en la infraestructura vial, como deslizamientos de tierra que bloquean carreteras, lo que dificulta el traslado de los heridos. Además, los centros urbanos están muy dispersos, lo que hace que la atención de emergencia sea un desafío logístico.
“Esto hace que si un hospital colapsa -porque hay daño, porque llegan muchos heridos, o por una combinación de las dos cosas- cuesta mucho que la red de salud de urgencia funcione efectivamente como una red. Entonces, básicamente los hospitales operan como nodos aislados, que si se ven sobrecargados no pueden descargarse en otros hospitales”, explica el experto.
Herramientas tecnológicas para la resiliencia
Analizar la vulnerabilidad y la amenaza es esencial para mejorar la respuesta a desastres, y “plataformas como SimPlaNer igual sirven para esto porque te permiten entender cómo podría comportarse la red frente a sobrecargas de pacientes”, por ejemplo. Estas herramientas podrían servir para: Determinar la ubicación más estratégica para nuevos hospitales o centros de campaña, entender el comportamiento de la red de salud frente a sobrecargas y mejorar la planificación a largo plazo, considerando el costo-beneficio de nuevas infraestructuras, aunque esto último requiere un análisis más exhaustivo.
Imagen de portada: Representación ilustrativa del terremoto en Afganistán, creada con IA y basada en imágenes reales.













